Hoy se conmemora el valor y la entrega de 12 personas que cayeron fulminadas por una ráfaga de ira y soberbia hace tan sólo 19 años. Los asesinos, los mismos asesinos; los dolientes, cada vez menos, aunque se insista en los discursos sobre la memoria, memoria viva a empellones, memoria a duras penas frente a una estación del metro a punto de lucirse.
Cuesta entrar a Pedro Donoso 572. Un pasillo elevado en demolición y ramas secas, ventanales que continúan reventándose bajo nuestros pies. La casa ya no es casa, su ruina apenas conserva alguna pieza techada, inmensos agujeros en las tablas del suelo que corroboran el horror y el encierro que soportaron hasta el final esos soñadores corazones jóvenes. Huellas de balas atraviesan desde afuera la fachada, la CNI saltó el muro para disparar desde más cerca, acorralamiento, maleza por todos lados, el mismo frío de los pasillos del Estadio Chile, el mismo silencio estremecedor del sótano de Londres 40 (ex 38). Cómo recuperar la vida, parece gritar la tierra castrada.
Nos alegra escucharle a un amigo del movimiento patriótico manuel rodríguez que se piensa hacer ocupa, una toma constructiva, talleres, biblioteca, lo que salga. No sólo para recordar, sino para demostrar “que aún estamos vivos”. Parece que estamos de acuerdo en que se avanza acompañados, pero de a poquito, firme y seguro; conversar, ser y hacer, así, íntimamente.

La marcha se reúne tarde, los ánimos lucen tranquilos, rostros sonrientes, cruce generacional, banderas rojas, el frente (hoy movimiento) y el partido comunista compartiendo con su juventud. Familiares de ejecutados políticos encabezando la marcha. Nosotros estamos, pero faltamos como los amigos que no llegan, que le faltan a la marcha y a nosotros, a sí mismos, porque los muertos no faltan, los muertos llegaron temprano a sacudirnos la pereza y la comodidad de los culos. Faltan niños y niñas alegres que ocupen el intacto espacio entre el frente y el partido…
Es una marcha serena, en orden, escoltada por pacos aburridos, enfurruñados. Qué ganas de alborotar, de centrifugar los gritos, conquistar las miradas errantes y las miradas de ‘ya pasaron 30 años y siguen weando’, que suceda la algarabía triste de la FUNA o el jugueteo rebelde de los secundarios, que por todas partes se escuchen los nombres que recordamos. Sin embargo, lo que remece nuestros pasos es una piel de gato petrificada en el pavimento, un muerto que nadie levantó y que, sin sentido, será atropellado una y mil veces hasta deshacerse de estos ojos.
En la Angela Davis dos parlantes entonan la Internacional, las voces que nos rodean se detienen y complementan marcialmente la escena. Entendemos lo que pasa, pero nosotros no tenemos padres ni color; tal vez maestros muertos, amores, amigos, nada más.

El ingreso a Pedro Donoso atraviesa las convicciones, la voz del Pato Manns y El cautivo del Til-Til con la muerte galante de Manuel Rodríguez, velas encendidas por doquier, el cielo grisrojizoencendido haciendo su propio homenaje, banderas al viento frío de este otoño. El 7 y la radio cooperativa con sus corresponsales ‘nuevitos’. El discurso distante de Hugo Herrera, quien habla por el partido comunista, exacerba la valoración que ellos hacen ahora del frente y reclama honor y gloria para los muertos en el feriado religioso del Corpus Christi (religiosidad que no opera en nuestras ideas).

Patricia Silva también hace oír su voz desde el consenso que representa, habla por los familiares de ejecutados políticos y sus palabras no se diferencian de otros discursos, no sé, debe ser que aún tengo en la memoria su ternura cuando me recomendaba reposo para que mi hijo naciera bien o cuando me contaba que su hermano Ricardo (muerto también en esta casa) la visitó en espíritu antes de ser asesinado; tal vez profesionalizar las emociones, representar otros corazones heridos con tu vida y tu propio devenir, agote o ‘institucionalice’ –de algún modo- la expresión individual y natural del amor arrebatado pues, los que gobiernan han querido acallar las voces subversivas que reclamaban, con desaliñadas consideraciones humanas, sociales y económicas, mas no con justicia.


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