14.11.06
FIN DE BAJO FUEGO
Pero luego, este 11 de septiembre recién pasado, nos roban la cámara filmadora con las imágenes de la jornada. Habíamos llegado a la Pincoya justo cuando se prendían las primeras barricadas, en el momento en que nuestros vecinos salen con sus hijos a acompañar las fogatas, salen los pendejos amigos, los cabros más organizados, el sapo y la sapa, los narcos, la pinkoya diversa. Nos quedamos en el retén grabando la salida de los pakos y las poses de autoridad de los más bakanes con sus metralletas expectantes. Todo un ejército para reprimirnos. Fueron grabados sus rostros, sus manías, sus escondrijos predilectos. Se grabaron los periodistas de los canales oficiales que reporteaban escondidos y filmaban con sus súper zoom y sus focos, desde abajo, desde lejos, pero desde donde pueden grabar todos los rostros y entregarlos -con estúpido reconocimiento desde los mismos noticiarios- a los pakos o a la justicia para que se persiga y condene a cualquiera.
Así fue como tres superhéroes encapuchados, tapada la boca y la nariz con pañuelos del frente patriótico aparecieron tras nosotros. Golpearon y amenazaron. Estaban armados y eran grandotes eficaces y bien comidos. Se llevaron la cámara, pero dejaron al descubierto la solidaridad de unos vecinos, de unos flaytes pinkoyanos que lanzaron tiros al aire pa’ defender a los que son de ahí. Paradojal situación, escalofriantes conjeturas, hematoma en el hombro del lente. Pese a todo, coincidimos en la adrenalina y cómo se esfumó el miedo, aunque tal vez debimos cagarnos de susto. Sobre todo si pensamos que sólo somos dos sin respaldo económiko ni partidario ni familiar. Además, marginales, ateos, cesantes a cada rato, porfiados, solitarios y amargados… Y ni siquiera somos periodistas. Es pa’ cagarse de la risa…
Más adelante fue el tiempo de las especulaciones, las desconfianzas. Después de todo, nuestro discurso podía molestar a pakos, fachos o –inclusive- a sectores de izquierda que en sus actos demuestran sed por empadronar nuestras conductas y conciencias… La realidad nos demostraba ahora estar hecha para los vivos (los pulentos, astutos, previsores, en fin) y/o para los que pertenecen a un grupo que los mueve.
Entonces, nos detuvimos a pensar, a trabajar la autocrítica. Revisamos nuestros apuntes, recordamos antiguas conversas y discutimos, otra vez, con optimismo y pesimismo. En este pequeño proceso que viene desde antes de bajo fuego, con una orgánica bella, con un sitio y una revista local, con las ganas de crear y hacer, fuimos tomando partido sin romper con las antiguas trancas burguesas de nombrar la realidad. Han resultado cosas buenas y, sin ninguna duda, hemos crecido en pelos y patas, pero falta camino y las condiciones para ejercerlo y reconfortar el diálogo con otros actores, son miserables. En estos días hubo de todo: la enfermiza paranoia en la que nos crían estos sistemas, la revisión por el modo y la forma en que hemos dicho o hemos estado, la tristeza del que observa el separatismo, las ganas de discutir y haber constatado la reducción implacable de los espacios de encuentro. Además, no somos visitantes de universidades o instituciones, no buscamos la comunicación en el vientre de las parcelas, nos gusta hablar con estudiantes, trabajadores, personas, en cualquier sitio y sin protocolo. No nos sentimos artistas ni periodistas ni revolucionarios iluminados, aunque creamos en este híbrido raro que es Bajo Fuego: información, interpretación y creación estética.
En definitiva, hemos decidido terminar con este espacio virtual, pero sin irnos para la casa. Inventaremos nuevas fórmulas según los medios de que dispongamos, porque somos trabajadores de la expresión, registro de nuestro contexto histórico y parásitos disconformes de una sociedad que suda éxito superfluo. Nos seguiremos manteniendo al margen de la institucionalidad para no servir intereses de un sistema que nos guillotina las extremidades impidiéndonos el vuelo, la mirada hacia el cielo o la velocidad del impulso…
Un proceso y un formato se han extinguido, pero no así la posibilidad y la búsqueda de nuevos horizontes utópicos. Cada uno de ustedes ha adquirido la responsabilidad (si se le quiere dar olor de compromiso) de no callar, de no mantenerse inmóviles y sumisos, de soñar una fórmula distinta de supervivencia y de respiro…
27.6.06
Tenemos Sitio Propio, Señores!!!
Estimad@s Amig@s.
Nos hemos cambiado de dirección web a http://bajofuego.iespana.es.
Esto nos ha permitido un mayor rango de autonomía en el diseño, acceso a base de datos y otras cosillas... Visítennos y no dejen de mandar sus comentarios.
Bajo Fuego
19.6.06
Operación Albania ...o yo te nombro Libertad
Hoy se conmemora el valor y la entrega de 12 personas que cayeron fulminadas por una ráfaga de ira y soberbia hace tan sólo 19 años. Los asesinos, los mismos asesinos; los dolientes, cada vez menos, aunque se insista en los discursos sobre la memoria, memoria viva a empellones, memoria a duras penas frente a una estación del metro a punto de lucirse.
Cuesta entrar a Pedro Donoso 572. Un pasillo elevado en demolición y ramas secas, ventanales que continúan reventándose bajo nuestros pies. La casa ya no es casa, su ruina apenas conserva alguna pieza techada, inmensos agujeros en las tablas del suelo que corroboran el horror y el encierro que soportaron hasta el final esos soñadores corazones jóvenes. Huellas de balas atraviesan desde afuera la fachada, la CNI saltó el muro para disparar desde más cerca, acorralamiento, maleza por todos lados, el mismo frío de los pasillos del Estadio Chile, el mismo silencio estremecedor del sótano de Londres 40 (ex 38). Cómo recuperar la vida, parece gritar la tierra castrada.
Nos alegra escucharle a un amigo del movimiento patriótico manuel rodríguez que se piensa hacer ocupa, una toma constructiva, talleres, biblioteca, lo que salga. No sólo para recordar, sino para demostrar “que aún estamos vivos”. Parece que estamos de acuerdo en que se avanza acompañados, pero de a poquito, firme y seguro; conversar, ser y hacer, así, íntimamente.

La marcha se reúne tarde, los ánimos lucen tranquilos, rostros sonrientes, cruce generacional, banderas rojas, el frente (hoy movimiento) y el partido comunista compartiendo con su juventud. Familiares de ejecutados políticos encabezando la marcha. Nosotros estamos, pero faltamos como los amigos que no llegan, que le faltan a la marcha y a nosotros, a sí mismos, porque los muertos no faltan, los muertos llegaron temprano a sacudirnos la pereza y la comodidad de los culos. Faltan niños y niñas alegres que ocupen el intacto espacio entre el frente y el partido…
Es una marcha serena, en orden, escoltada por pacos aburridos, enfurruñados. Qué ganas de alborotar, de centrifugar los gritos, conquistar las miradas errantes y las miradas de ‘ya pasaron 30 años y siguen weando’, que suceda la algarabía triste de la FUNA o el jugueteo rebelde de los secundarios, que por todas partes se escuchen los nombres que recordamos. Sin embargo, lo que remece nuestros pasos es una piel de gato petrificada en el pavimento, un muerto que nadie levantó y que, sin sentido, será atropellado una y mil veces hasta deshacerse de estos ojos.
En la Angela Davis dos parlantes entonan la Internacional, las voces que nos rodean se detienen y complementan marcialmente la escena. Entendemos lo que pasa, pero nosotros no tenemos padres ni color; tal vez maestros muertos, amores, amigos, nada más.

El ingreso a Pedro Donoso atraviesa las convicciones, la voz del Pato Manns y El cautivo del Til-Til con la muerte galante de Manuel Rodríguez, velas encendidas por doquier, el cielo grisrojizoencendido haciendo su propio homenaje, banderas al viento frío de este otoño. El 7 y la radio cooperativa con sus corresponsales ‘nuevitos’. El discurso distante de Hugo Herrera, quien habla por el partido comunista, exacerba la valoración que ellos hacen ahora del frente y reclama honor y gloria para los muertos en el feriado religioso del Corpus Christi (religiosidad que no opera en nuestras ideas).

Patricia Silva también hace oír su voz desde el consenso que representa, habla por los familiares de ejecutados políticos y sus palabras no se diferencian de otros discursos, no sé, debe ser que aún tengo en la memoria su ternura cuando me recomendaba reposo para que mi hijo naciera bien o cuando me contaba que su hermano Ricardo (muerto también en esta casa) la visitó en espíritu antes de ser asesinado; tal vez profesionalizar las emociones, representar otros corazones heridos con tu vida y tu propio devenir, agote o ‘institucionalice’ –de algún modo- la expresión individual y natural del amor arrebatado pues, los que gobiernan han querido acallar las voces subversivas que reclamaban, con desaliñadas consideraciones humanas, sociales y económicas, mas no con justicia.
6.6.06
Una Clase contra el Odio
Bajo fuego de agua y gases, guanacos y zorrillos a los cuatro vientos, piquetes de Fuerzas Demenciales apostados en cada cuadra, micros con nuestros jóvenes apresados… El centro de la capital convertido en un antro para ensayar golpes de agua contra pequeñas niñas que exigen la libertad de sus compañeros que están dentro de la micro de los pacos…
Emociona la actitud hermosa, viril, gigante de los muchachos del Instituto Nacional que resisten las arremetidas de los bestias que con escupitajos de estupidez no logran apagar las velas pacíficas del los niños… Tres, cuatro, cinco horas de resistencia… haciendo ruido contra el odio, gritando sus sueños de “muerte a la LOCE”, haciendo ruido para que la sordera política escuche, haciendo ruido para que se imponga la utopía de una educación para todos, con calidad y participación.
Bajo el fuego de la estupidez del estado, bajo la absurda y macabra represión, bajo la astucia de los ideólogos de otros tiempos convocando marchas aisladas, la transparencia de nuestros muchachos y muchachas remece los sueños y nos pone en alerta…
Los estudiantes secundarios convocaron a un paro nacional. En sus colegios, desde temprano, se preparan actividades de reflexión y actos culturales. Por otra parte, barricadas en distintos puntos de la región metropolitana anuncian que hoy será un día de estudio y debate, pero también de lucha callejera.

Por orden de la intendencia y del ministerio del interior, el centro se haya en estado de sitio. Seis puntos estratégicos de la alameda cubiertos con ‘fuerzas demenciales’ y asquerosos carros blindados, quizás las mismas recompuestas máquinas que aplastaban a los personajes de otro momento de nuestra historia. Todos los medios oficiales en las inmediaciones del Instituto Nacional y de la Universidad de Chile, con sus camionetas, inmensas cámaras forradas y los muñecos maquillados que entregan despachos en directo con la piel impermeable al frío, a la entrega, a la decisión de muchos frente a la inminente autoridad de siempre.
Algunos –apropiada o inapropiadamente, ¡qué más da!- venden limones, pues el aire verdaderamente está irrespirable por tantas lacrimógenas y polvo tóxico que circula sin discriminación. Las naturales reducciones de oxígeno y la restricción vehicular han perdido sentido. Aquí somos todos iguales: manifestantes, prensa, mirones, lanzas, circunstanciales caminantes; menos los pacos, encargados de sembrar el pánico y la violencia abusiva. Pese a esto, nos reímos cuando se escucha a uno de estos vendedores, arriesgadamente mojado, gritar: “A gamba y a cien chiquillos, pa’ que resistan y hagan cagar a estos culia’os”
En la tarde avanzamos hasta la biblioteca nacional, desde ahí podríamos pensar en hacernos oír o expresarle nuestro descontento al resto de la población, además, algunos sectores llegan por el llamado del FPMR a marchar con sus lienzos extendidos. Varios amigos están también allí. En cuanto apretamos los pies en el pavimento y enfilamos por la calle hacia quienes nos encierran, comienza el aullar brutal del armamento represor. Nos dispersan o encuevan sostenidamente. Puede ser que los viejos luchadores de la dictadura, los que perdieron tras la negociación política de la concertación, sientan que han olvidado la fuerza para resistir, por eso los jóvenes los convocan de nuevo a las calles. Es importante momento latinoamericano para tomar una actitud decidida, así, ni todos los guanacos del mundo podrán hacernos retroceder o acallar nuestro despertar, nuestro particular deseo de vivir y crecer.

El día transcurre con enfrentamientos sin tregua. Los pacos están armados de cámaras de video y desde cada micro nos filman. La misma tónica de represión: el guanaco dispersa, las lacrimógenas o el polvo lanzado por los zorrillos nos hiere para que esos que nos odian, detengan a cualquiera. Personas desmayadas, asfixiadas o golpeadas, niños de rodillas reventados de dolor, ancianos mojados, perros por doquier persiguiendo carrocería verde. Y entre todos, alguien reconoce a uno de los supuestos dados de baja el martes pasado por agresión a periodistas oficiales. Nada cambia: nuestros pequeños guerreros, detenidos y condenados judicialmente; los pacos impunes en la calle.
Pese a las condiciones, irónicamente parece privilegiarse la ‘normalidad’, por lo que a través del fuego cruzado, el transporte público avanza nervioso por la alameda. En el bandejón central, dos niñas cantan y saltan con un lienzo manchado entre sus manos. El chorro eficaz del guanaco las riega una y otra vez, pero ellas no desisten, gritan y bailan con juvenil energía, con el corazón osado a punto de reventar.

Sin embargo, la imagen que nos queda incrustada en la memoria se desarrolla al final del día en el Instituto Nacional. El entorno del que somos parte nos hace pensar en tiempos de sangre y dictadura. Las velas empuñadas por los estudiantes, nos traen nombres de amigos que ya no están; el golpe incesante en las rejas del liceo, se transforma en una arenga que motiva el crecimiento del fragor juvenil, que más personas se acerquen al lugar con sus palmas encendidas, que muchos jóvenes enfrenten a los pacos sin miedo; el llamado desde la Universidad de Chile a que los pobres, los trabajadores, los pobladores salgamos a la calle, nos evoca el discurso de despedida de Allende que tiene por fondo el sonido espectral de la balacera y los bombardeos, hoy son las silbantes lacrimógenas y las modernas lumas.
Regresamos cansados, con el cuerpo entumecido por el frío y la lluvia citadina, repletos de imágenes, con el ardor y la conmoción adheridos, maltrechos por las caídas y las carreras sin freno. Nos reconocimos en cada piedra, en las risas de esos niños y niñas trasnochados, pero animosos, en el pavimento barrido por el agua, en esos sueños tan soñados… Y regresamos dispuestos a enfrentar la patética mirada de quienes ayer pedían libertad y hoy hinchan sus culos en puestos de poder y tranquilidad negociada; dispuestos a enfrentar la obtusa posición de los medios oficiales de comunicación que traicionan la confianza y el respeto de quienes les creen.
3.6.06
Marcha Mapuche · 2 de Junio
La marcha por la libertad de los PP. PP. Mapuche se convocó a las 19:00 en la plaza de los héroes. Allí llegamos muchos, suficientes para una marcha que se hiciera escuchar. Sin embargo, los pacos mostraron un documento de la intendencia que no autorizabas la marcha por la alameda… una vez más…
Se inicia la rogativa para que nos vaya bien y quedemos en la memoria de quienes nos escuchen. La marcha comienza a aumentar en la medida que avanza por la alameda pero los pacos de Fuerzas Demenciales no nos dejan pasar. El guanaco comienza su húmeda persecución maldita. Las calles se cierran con escudos y zorrillos. Nos dividen… se levanta una barricada cerca de la moneda en donde una masiva concurrencia de fieles evangélicos recibe la presencia de la verónica bachellet. Ella está con dios mientras reprime a la nación Mapuche. Pero poco a poco, perseguidos, amedrentados, llegamos en grupos a nuestro destino: en cerro Huelén. Desde allí nos convocan a mantener el espíritu de lucha… pues, “no estamos todos, faltan los presos”…



31.5.06
La Revolución de los Pingüinos
Los estudiantes de La Pincoya se levantaron pensando en reuniones. El colegio Santa Teresa y el liceo Abelardo Núñez se encuentran desde el viernes EN TOMA y ahora se pliega el Liceo Municipal que lleva el nombre de la puta momia, del paradigmático conservador, fiel representante de la disciplina que aún gobierna a este pueblo: diego portales. Los chiquillos sacan sus sillas piolita, no son muchos, pero tienen energía y una larga noche por delante. Los cigarros vuelan renunciables a las rejas- cuartel de estos niñxs grandes, que no dormirán tapaditos ni toda la noche porque se vienen los turnos y las comisiones, la lucidez y el trabajo, y en eso hay ya un gran combate.
En la mañana de hoy captamos la buena onda de los cabros cuando se enteran de que andamos grabando para nosotrxs mismos y de que no somos medios oficiales. La escuela municipal básica E 128 se une a través de un paro general y de una protesta en la vereda del séptimo y octavo años, niños y niñas alborozados, con las caras repletas de risa, orgullosos de verse valientes, recibiendo los bocinazos aprobatorios. Juan Alvarado representa a los apoderados y en asamblea ‘flash’ decidieron apoyar la paralización.
A La Pincoya le cuesta mantenerse en contacto con el cuartel general (Liceo de Aplicaciones). Sólo una dirigente del Abelardo tiene unos pocos minutos de celular y en el diego portales nos piden que le avisemos al santa teresa pa’ que llamen. Y, aunque están claros de que en la Pincoya u otras poblaciones de esta región o de otras, llueve más fuerte, se siente distinto y la exigencia es necesidad; no soportan estar tan lejos de la carrera loca de la institucionalidad y los empresarios, ser tan pobres y ellos tan ricos, estudiar hasta que se pueda y ellos llenarse de títulos, asesorías, cargos, dinero, propiedades… en fin.

Nos fuimos a Cumming y la cantidad de estudiantes que había extendiendo sus lienzos más los que llegábamos, se convirtió en inagotable turba cuando los pacos empiezan, rápido y sorpresivamente, el ataque con guanaco y lacrimógenas. Primer desconcierto, pero todos sabemos cómo son los pacos, sabemos que golpean y los acusamos, incluso algunos medios los filman, pero no hay justicia que sancione tantos golpes, si no estarían todos dados de baja, ya que a la violencia se dedican y en eso se perfeccionan los obedientes cabrones.

Una y otra vez el intento de marcha pacífica se disuelve por la fuerza desquiciada de los pacos; una y otra vez, entregados o en resistencia, se reorganizan los estudiantes. Dos o tres banderas por la liberación de los presos políticos mapuche acompañan los encuentros. Los pacos toman por sorpresa a quien se les ocurra, ellos mandan, si se pican aprovechan de pegar patadas y palos; si quieren acción, toman más y más detenidos ocasionales, sólo los blindados actúan de frente. Una niña exclama enojada “No les crea nunca a los pacos, profe”. Los encapuchados cubren su rostro, pero luchan con el cuerpo desarmado, no es posible más ironía. Bella lucha que dura varias horas, todo el día:



La USACH cobija a los frustrados manifestantes y ahí llegan los pacos a destrozar los momentos de convivencia estudiantil, por eso surgen las piedras que protegen a muchos estudiantes, a muchos que se guarecen en esta casa de estudios. La prensa oficial manda maquillados despachos en directo, a una distancia prudente, no vayan a ensuciar sus zalamerías con posición definida; total, no se casan con nadie, sólo desinforman a los más incautos. Los pacos reprimen a diestra y siniestra: si hay grupos los desarman a chorro de agua; si se separan mucho, fuerzas especiales ataca; si están muy lejos organizándose, lacrimógenas; si están muy cerca -mirando o cubriendo- les lanzan polvo maldito en la ropa, en la cara, a los pies; y, para rematar, cámaras de video en manos de fuerzas especiales. Con esas armas podemos hablar perfectamente de violentistas a su puta constitución y abuso de poder. Sin embargo, para relajarnos el semblante apretado por el miedo y la impotencia, una muestra de heroísmo contextual: un solo joven contra el chorro abusivo del guanaco intenta cerrar las puertas de la universidad, un perro acompaña el gesto exponiéndose y resulta muy herido, como confirmamos después. Seguramente el muchacho quedó con lesiones, pero cumplió su objetivo.



En la tarde se traslada la persecución y el enfrentamiento al otro lado de la Alameda, siendo epicentro obligado y sede de refugio para los manifestantes, la casa central de la chile. Todavía hay gran cantidad de estudiantes secundarios y universitarios, profesores y niños de séptimo u octavo básico. Se han incluido más zorrillos y motociclistas a las ‘Fuerzas de Seguridad y Orden’. La prensa aficionada y/o local persiste en el lugar, pues sus fotos y grabaciones se transforman en la única herramienta que denuncie el descontrol policial y sirva de seguro a los que se manifiestan –aunque en el oficialismo suceda justamente al revés-. Algunos fotógrafos y periodistas son pateados, pues buscan identificar a los pacos que ni siquiera portan placas. La manifestación es una lucha, porque no se respetó la expresión pacífica ni las manos levantadas; pese a todo, varios aprovechan la convocatoria gubernamental por la cara descubierta, y se enfrentan con elegante fiereza a los acorazados vehículos de los pacos. Parabrisas reventados, guanacos perdiendo agua, desabastecimiento de lacrimógenas, millares de piedras al vuelo, el glorioso clamor “les ganamos a los pacos”, aplausos de los espectadores, no conmueven el agotado sueño de un joven indigente en pleno bandejón central de la Alameda, en medio de fuegos cruzados, a metros de la moneda. Imagen con potente significación.


Así y todo, los pacos vengan su ‘ineficacia’ tomando detenidos a los transeúntes y llegan a arrancar del ministerio de defensa a un vendedor ambulante que, sin arte ni parte, es arrastrado del pelo y golpeado. Las pifias y los ‘hijos de puta’ lanzados por los trabajadores del lugar no sirven para calmar a las bestias. La historieta del súper Cifuentes, que aparecía en La Bicicleta se nos viene a la mente, ahí el súper Cifuentes era llevado en cana siempre y como fuera. Una voz más potente sobresale: “Así como nos mojan, continuaremos reproduciéndonos”, hecho confirmado por la edad de los manifestantes, hasta pequeños enfundados en sus poleras enfrentan la carrocería policial, bravura de los hijos de esta ‘democracia concertada’.

La resistencia dura hasta las siete de la tarde. La noche cae y es arriesgado continuar cuando la energía debe enfocarse para el nuevo día que se avecina. A nosotros nos queda la reflexión de vuelta a casa. Las micros van llenas, así es que conversamos en el trayecto a Mapocho.
Pareciera que pese a la unidad y organización del movimiento de estudiantes secundarios, hay una diferenciación en los conceptos de base. Mientras algunos presionan con diversas estrategias para ser oídos por el gobierno y poder negociar la derogación de la LOCE, que es una más de las amarras constitucionales de un capitalismo que aceptaron los militares para tener una tajada en la gran Reconciliación Nacional; otros, optan por la exigencia, por la derogación de un sistema político capitalista que abandona en pos de intereses económicos, temas como la educación y la salud, este sector reconoce en la concertación la herencia de las tácticas de la dictadura para triunfar de la simpatía mundial (además de la tajada de Paz Social) y acallar los conflictos sociales y populares que empañan su ‘brillante gobierno de $hile’. De todas formas, rebelarse absolutamente a la autoridad y resistir a la represión, es una bella forma de perseverar sosteniendo la utopía de la Revolución. Ya se convirtieron los hechos narrados en hitos históricos, pues la convocatoria en regiones y en la capital supera con creces otras manifestaciones populares realizadas en décadas pasadas y ha sido en los liceos y en las calles, que de forma transversal a las ideologías, crece el descontento y la organización.
Si la UDI o la concertación se enorgullecen de verse enfrentados a los líderes políticos del futuro, nosotros nos sentimos conmovidos con pequeñas señales de sublevación sistémica, con la belleza de combatir la represión, con la fuerza y decisión de quienes a cara descubierta o con el rostro encapuchado, intentan echar abajo los monumentos del neoliberalismo.


